domingo, 15 de marzo de 2009

Anécdotas Segunda Guerra Mundial

La historia trata de personas, y eso es lo que siempre me ha atraído de la misma. Las personas tienen multitud de caras, de dimensiones, unas más serias y otras más cómicas. Para el aficionado a la historia, todos los aspectos son sugestivos, aunque unos nos puedan parecer más importantes que otros a la hora de conseguir el fin primordial de la historia: comprender cómo se ha edificado el presente para analizarlo y a partir de ahí construir el futuro. También deberíamos pararnos a pensar si esos aspectos que consideramos accesorios y anecdóticos no tienen mayor trascendencia de la que les damos, puesto que como bien sabemos el ser humano es imprevisible, y precisamente a menudo las decisiones más imprevistas e inexplicables, movidas por motivaciones y pasiones de lo más humanas aunque poco razonables y lógicas, son las que conforman el futuro de las personas. Y es que somos humanos. Es lo que hay.
La Segunda Guerra Mundial fue el conflicto bélico que más vidas se ha cobrado en la historia de la humanidad. Se calcula que las víctimas mortales fueron en torno a los 50 millones, mientras que los heridos y mutilados se cifran en unos 35 millones. Aparte de las cifras, esta confrontación se acompaña de hechos verdaderamente terribles y escalofriantes: el holocausto judío, la bomba atómica, etc. Sin embargo, a pesar de lo dramático del hecho en sí, también se pueden encontrar sucesos que nos hacen esbozar una sonrisa, o que simplemente demuestran que el ser humano es totalmente imprevisible aún en las situaciones más trágicas. He estado buscando algunas anécdotas interesantes, sorprendentes o directamente risibles relacionadas con esta guerra, y aquí paso a relatarlas. Su veracidad es como todo; aparecen en libros de historia, pero es difícil que se pueda demostrar fehacientemente que las cosas sucedieron tal y como se relata pues en el caso de haber testigos oculares, ya sabemos lo aficionados que somos todos a “decorar” y “maquillar” las anécdotas con el propósito de hacerlas más atractivas. Aún así, creo que son curiosas y vale la pena conocerlas. Las fuentes son diversas, pero sobre todo proceden de un foro de internet: forosegundaguerramundial.com y de los libros de Jesús Hernández, especializado en estos asuntos.



Como muchos ya sabéis, unos de los grandes secretos de la Segunda Guerra Mundial fue la Operación Overlord, el desembarco de las tropas aliadas en la Europa Occidental para abrir un tercer frente con el objetivo de liberar Francia y atacar las fronteras alemanas. Se produciría el día D a la hora H, y lo más importante, nadie, salvo el alto mando aliado, debía saber dónde y cuándo se iba a producir. Precisamente el hecho de que se desembarcase en Normandía fue una sorpresa para los alemanes, que esperaban ese desembarco en el paso de Calais. El desconcierto alemán se personifica en Rommel, el responsable de defender las costas francesas. El día D, el 6 de junio, fue seguramente el peor día de su vida. Y no, no fue sólo porque cuando desembarcaron los aliados él se encontraba en su casa de Herrlingen, en Alemania, donde había ido a celebrar el cumpleaños de su mujer. Lo peor para él fue que le había comprado unos zapatos en París a su señora, ¡y no le estaban bien! Seguramente prefirió la bronca de Hitler por el fiasco en la defensa de las costas del continente que el cabreo de la parienta. Eso sí, que el lugar y la fecha de la operación se mantuviese secreto, a pesar del celo de los aliados, fue pura casualidad a tenor de las anécdotas que lo rodearon, de las que ahora enumero unas cuantas.
El desembarco aliado en Europa había sido encubierto con términos misteriosos para quien no estuviera al corriente de la operación. Así, el conjunto de la operación se denominó “Overlord”; la parte relativa al desembarco por mar, “Neptune”, el apoyo y llegada de las unidades aéreas y aerotransportadas, “Fortune”; y "Utah", "Omaha", "Sword", "Gold" y "Juno" fueron las palabras utilizadas para indicar las playas donde se realizarían los desembarcos y "Mulberry" la que designaba los dos puertos artificiales que se emplazarían ante las playas. En mayo de 1944 el Daily Telegraph publicó una serie de crucigramas que hicieron cundir la alarma. La secuencia comenzó con un crucigrama que contenía la palabra Utah. Es una palabra común y paso obviamente desapercibida. El crucigrama del 22 de mayo contenía el término Omaha. A continuación, entre el 27 de mayo y el 1 de junio, aparecieron Mulberry, Neptune y Overlord, y con ellas saltaron todas las alarmas. La solución del caso nos remite a una casualidad desconcertante. Los autores de los crucigramas eran dos catedráticos de enseñanza media en Leatherhead, condado de Surrey: los profesores Leonard Sidney Dawe y Melville Jones. Cuando el servicio secreto llegó hasta ellos, demostraron fácilmente desconocer toda la operación militar, puesto que los crucigramas sospechosos se habían preparado seis meses antes de haberse planeado la operación. Casualidades de la vida, peligrosas, sobre todo, para los dos profesores, que puestos a acertar, seguramente hubieran preferido hacerlo con los números de la lotería.
Poco después, en Chicago, la policía postal descubre en un paquete procedente de Inglaterra documentos relativos a cierta "Operación Overlord". El envío iba dirigido a una muchacha estadounidense. Rápidamente la maquinaria de la inteligencia norteamericana se pone en marcha. Se realiza una investigación que ocupa a docenas de agentes. La solución del caso no pudo haber sido más mundana y casual: un sargento que estaba en el mando de Eisenhower había escrito la dirección de su hermana en un paquete para entregar en el Pentágono, y la dirección del Pentágono en otro paquete destinado a su hermana. Le puede pasar a cualquiera.
Pero ahí no acaban las curiosidades. Londres, 1943. Una mañana de mayo. El sol luce en todo lo alto, lo que agradecen sobremanera los londinenses, eufóricos al poder mirar hacia arriba únicamente para contemplar el cielo, y no estar obligados a hacerlo para vigilar la llegada de bombarderos de la Luftwaffe. Hace calor, pero corre una brisa que refresca el ambiente. Ministerio de la Guerra. Un funcionario entre en su despacho y abre las ventanas para que corra algo de aire. Al abrir, una ráfaga de viento se lleva los doce ejemplares de una comunicación secretísima que explicaba la Operación Overlord. Los papeles vuelan a la calle, llena de gente que disfruta del agradable día. Los funcionarios bajan a recuperar los documentos. Recuperan once, pero ni tras dos horas de búsqueda consiguen recuperar el decimosegundo. Cunde el pánico en el Ministerio. Al funcionario se le va a caer el pelo. Sin embargo, poco después son informados de que el último documento ha sido entregado por un transeúnte a un policía a caballo que montaba guardia en la puerta. Se tranquilizan, pero no del todo. Interrogan al agente y no es capaz de recordar al hombre que le ha entregado los papeles. Eso sí, aclara, lo que recuerda es que usaba gafas gruesas y parecía tener dificultad para leer. Los dirigentes del ministerio se pasan la mano por la frente, secándose el sudor. ¡Fiuuuuu!. Como decíamos cuando éramos niños, “por casi”.
La última. Una joven operadora de teletipos de la "Asociated Press", en la noche del 4 al 5 de junio, se encuentra haciendo prácticas con el aparato, a fin de mejorar su manejo. De pronto, escribe: "Urgente. Associated Press New York. Flash. C.G. Eisenhower anuncia desembarcos aliados en Francia". Cuando esto sale por la cinta, y a pesar de comprobar que era sólo una prueba, hace saltar todas las alarmas. Un furioso supervisor de la propia Associated Press interviene y anula la noticia rápidamente. A veces la realidad supera la ficción, efectivamente.


0 comentarios:

 
Pruebas © 2007 Template feito por Áurea R.C.